“Luna Llena” en el Puntal de la Caldera
Dec 13th, 2011 by Félix Gómez de León
Son las 6:15 y no hace demasiado frío. Apenas ha helado en los alrededores del refugio. Con las linternas frontales subimos medio dormidos por la senda del río Mulhacen. La cota de nieve está alta y avanzamos rápidamente. Después hay huella, aunque la nieve está dura tras casi una semana de sol. Un encendido amanecer nos recibe llegando a la laguna de la Caldera. Aunque hay nubes, el día parece que será bueno si no es porque el café de la mañana, que con tanta gana había tomado, parece que me está haciendo más efecto de la cuenta y me obliga a hacer prolongadas “paradas técnicas”
Nuestro objetivo es una ascensión que había ido aparcando desde hace mucho tiempo por una u otra causa. La cara Norte del Puntal de la Caldera, cuyo magnífico corredor es quizá el más definido de toda la sierra. Desde el collado del Ciervo hay que bajar algo más de 300 metros de desnivel por la ladera Este del Puntal para ir a buscar un pequeño paso entre escalones rocosos.
A eso de las 11 entramos en el corredor. La primera en la frente. La canal de entrada en la que pensábamos encontrar hielo sólo tiene una fina capa de nieve inestable que ni fija el piolet ni deja subir por la roca. A la derecha los muros de roca son más verticales, pero están limpios, así es que intento entrarle por ahí buscando roca limpia. ¡Sorpresa!, después de unos resaltes empinados me encuetro de frente con una estrecha goulotte rematada por un diedro. ¡ONDIAS!, ¡Qué virguería!. Reunión. ¡Sube!.
Llevamos poco material si la cosa se pone sería, pero al menos da para bajarse. La nieve que hay sobre las placas de roca sigue siendo una porquería y se viene abajo. Me viene a la memoria una pelicula de Stallone en la que clavaba el piolet en la roca, ¡eso sí que es tener fuerza! y yo aquí dando patinazos con los crampones y con la punta del piolet que se ha enganchado no sé ni dónde. ¡Al loro, tío!.
En dos largos subimos este primer zócalo de la pared. Hemos tenido que hacer abundante limpieza de piedras al subir, especialmente en las fisuras que permiten protección. Viniendo por nuestra derecha se ve claramente el “cuele” que a veces se utiliza para evitar este primer muro cuando no está en buenas condiciones (como ahora). En vez de atravesar a la izquierda hacia el corredor, decidimos seguir directamente por un terreno mixto, sin grandes dificultades pero entretenido. Llevamos algo más de 250 metros de desnivel en la pared y tenemos a nuestra izquierda la zona más definida -y estética- del corredor, donde éste se estrecha. Realmente es soberbio. La opción de seguir por la derecha no nos parece acertada, además de estar poco definida se trata de una zona escalonada de dificultad irregular. Un largo en diagonal nos deja en el corredor y en 3 largos llegamos a la cima mientras anochece. Un cielo limpio y la luna llena acuden a nuestra cita con la cumbre. Las luces de Granada y de la linea de costa adornan la noche.
Llamada urgente al refugio para que nos guarden la cena. No conozco ningún refugio donde el personal sea tan “enrrollao”. ¡Chapeau!
Lo que hemos hecho no sé muy bien si calificarlo de una gran variante o de otra vía, igual da. En definitiva, una alternativa más para subir la pared.
Ahi queda el croquis y unas cuantas fotos.








Jejeje… Menos mal que no me has sacao de frente con mis gafas bartoleras
Genial reportaje, a la altura de la actividad.
PD. La hora dando vueltas por el collado buscando los bastones te la has dejado en el tintero
Bonita ascensión!!! Felicidades y a seguir con ese buen estilo.
Un saludo,