Feed on
Posts
Comments

En las direcciones siguientes están algunas fotos de la actividad. De sol a sol, en sentido estricto.

Fotos Colección-1

Fotos Colección-2

Al final de este Post he puesto las fotos más significativas.

Algunos me habéis pedido el track de la “excursión” del sábado.

Os dejo el enlace de donde podéis descargar el track en formato gdb (el de Garmin) o en gpx (estándar en texto). Aunque, obviamente, son iguales os recomiendo descargar sólo  el primero (gdb) que es el original, pero si vuestro software no soporta ese formato, podéis intentarlo con el otro (gpx) que es el estándar de intercambio.

http://libra.dif.um.es/~enda/CMM

Se os abrirá una página con los nombres de dos ficheros:

RECOMENDABLE DESCARGAR ÉSTE- Al pinchar en el de formato gdb (Garmin) te pregunta si quieres abrirlo o guardarlo. hay que pinchar en Guardar y decirle dónde.

ESTE ES IGUAL, PERO ALGO MÁS LIOSO PARA BAJARLO- Al pinchar sobre el fichero de formato gpx, como es un formato de texto, se abre una página web con el código. Una vez que estamos ahí hay que irse a la opción de menú Archivo y pinchar en Guardar como… (manteniendo el nombre completo del archivo y formato del archivo al guardarlo).

Este es el trazado de la marcha:

Recorrido de La Sagra 4 caras

Un comentario a destacar es que el recorrido de la marcha va siempre por terreno permitido, es decir, no vallado. En algún caso, concretamente en la vertiente Sur, se camina cerca de una valla durante unos 400 metros, pero no se entra nunca en el terreno vallado.

Collados de la Sagra. 6:30 a.m. Comienza a clarear el día.

Primer paso por cima. La Sagra. 8:30

Segundo paso por cima. 11:50

Tercer paso por cima. 17:20.

Y tercer paso por cima (falta Jorge que está tras de la cámara). ¡Chapó por el grupo!!

Y cuarto paso por cima. La Sagra, 20:00.

Atardecer desde el final de la pedriza de bajada.

Fiesta final. Para algunos acabaría a las tantas de la madrugá.

Desde que ves por vez primera la Peña Horadada, llama poderosamente la atención el marcado espolón que baja directamente desde la cima hasta fundirse, casi 500 metros más abajo, con el barranco que toma su nombre. Una geometría soberbia que confiere un carácter singular a la montaña partiéndola en dos vertientes completamente distintas: hacia el oeste sus paredes encajonan el mágnifíco Barranco de la Peña Horadada mientras que hacia el este sus faldas caen de forma más suave hacia el Barranco Oriental de la Peña.

Peña Horadada (2295 m)

Mientras en Murcia todos celebraban a base de morcillas y habas el Bando de la Huerta, nosotros andábamos enredados descubriendo los secretos que guardaba ese espolón de la peña, que ya habrá tiempo para comer habas otro día.

La tarde del lunes, Nino (Antonio Sarabia) y yo salimos de Murcia para dormir lo más cerca posible de la montaña, en la pista forestal al pie del barranco. A las 7:30, con una lluvia ligera, empezábamos a subir hacia la base del espolón. A las 9:15 ya estábamos, desde el fondo mismo del barranco, atacando los primeros escalones rocosos.

El comienzo del espolón, a una altitud de 1850 metros, está formado por una sucesión de terrazas (por las que es posible escaparse de la ruta) y muros de escasa dificultad (II con algún paso de III) que permiten ir entrando en materia poco a poco sin necesidad de sacar la cuerda.

Subiendo los primeros muros del espolón desde el fondo del barranco.

Trepadas fáciles al principio.

En una gran terraza, a la altitud de 1950 metros, decidimos encordarnos. El siguiente  muro de roca, aunque no se ve difícil, ya tiene una caída seria, así que mejor no tentar la suerte.

Aquí ya hay que encordarse.

El espolón ofrece diferentes opciones para subir (y casi siempre permite el escaqueo por la izquierda), pero nosotros vamos buscando el filo, en general bastante asequible y sin lugar a dudas mucho más estético y divertido. Algunos pasos de mayor dificultad pueden abordarse sin mayor problema pocos metros a izquierda o derecha.

Se van sucediendo los muros y las zonas de cresteo fácil.

Un último muro, antes de llegar a la gran vira que se forma bajo el torreón final,  constituye el largo más difícil de toda la vía. Lo encaramos al principio por una placa vertical, aunque con buenas presas (V-), para salir por la izquierda a una repisa de la que arranca un pequeño diedro bien fisurado y rematado por un pequeño techo que se pasa por la derecha (dejamos un pitón, metido a cañón, justo en el paso clave a la salida del techo). No nos complicamos la vida y metemos un pedal (un paso de A1) para pasar el techo y salir en libre (V+ un paso y luego IV) hasta la reunión en el mismo filo del espolón.

Muros verticales pero con buenas presas.

En este punto el espolón desaparece como tal y se diluye en una barrera de muros desplomados, con una roca de calidad mediocre. Aunque nuestra idea original era seguir rectos por esa línea, lo cierto es que puestos al pie resulta absurdo enzarzarse ahora en un largo (por lo menos) de artificial técnico. Además, una vira horizontal nos lleva fácilmente en travesía hacia un espolón secundario, unos 150 metros a nuestra izquierda, por el que podemos rematar la vía manteniendo la misma tónica de cuarto grado que llevábamos hasta ahora, lo que nos parece bastante más lógico.

Dicho y hecho: travesía a la izquierda. Aquí sopla un viento de mil demonios y, además, hay más nieve. Atravesar los neveros con los pies de gato no sólo te hace ir cagado de miedo pensando en el resbalón sino que te da la posibilidad de sentir de inmediato el frescor de la nieve en toda su magnitud :-(

Largo después de atravesar la vira. Verglass, viento y frío a manta.

Con la chaqueta de plumas y tiritando en la reunión.

La peor parte la lleva Nino, que tiene que tirarse media hora en la reunión, sobre un nevero, mientras resuelvo el siguiente largo. Un muro que chorrea agua por los cuatro costados y con algo de verglass que, aunque no es demasiado difícil (V-), exige la máxima atención (lease, ir despacico).

Después, otro largo fácil en travesía a la izquierda nos deja debajo de una pequeña barrera de desplomes que nos cierra el paso. Por la izquierda del todo y bajando algo, aunque el desplome tiene más metros (unos 4-5 m), se ve más asequible. Intento pasarlo en libre porque hay muy buenas presas, pero al levantarme casi me quedo con un bloque en la mano. Así es que me dejo de gaitas y meto un pitón hasta la bola y un estribo estupendo para solucionar el paso (y, de paso, tirar el bloque suelto). Luego un par de metros de IV y fuera. Decidimos hacer un cambio de reunión encima del desplome.

Desde aquí subimos en dos largos una llambria (II-III) hasta una canal-chimenea que, como por arte de magia, abre el paso entre unos muros desplomados y que, en poco más de 10 metros, te lleva a la arista cimera, donde acaba la vía. El altímetro marca 2260 metros, llevamos unos 400 metros de desnivel desde el comienzo de la ruta. Los 35 metros de desnivel que nos quedan hasta la cima son un gratificante paseo andando.

Chimenea de salida.

El último paso.

Cuerdas fuera y andando (35 metros de desnivel) hasta la cima.

Aquí dejo la reseña de la vía.

Para repetirla es recomendable llevar cuerdas de 60 metros, un juego de empotradores, un juego de friends (hasta el nº 3) y 5-6 clavos. El tiempo aproximado para una repetición es de unas 6-7 horas, aunque si el espolón está muy cargado de nieve (nosotros no pillamos demasiada) la progresión puede ser más lenta.

Croquis del Espolón Norte.

Se trata de una fisura algo desplomada de unos 15 metros (la vía en total tiene unos 25 metros) que hay en La Campana. Es muy evidente desde la carretera, justo cuando se cruza subiendo a la Cresta del Gallo  por la senda de La Basilica (la del “campo de tiro” de toda la vida).

Se subió por primera vez hace 31 años, ¡casi ná!, y es una de las pocas opciones que tenemos cerca de Murcia (al menos que yo sepa) para practicar fisuras de empotramiento.

La había repetido después un par de veces, pero siempre asegurado desde arriba, porque son necesarios empotradores y friends muy anchos para protegerla. Además,  los metros iniciales muy descompuestos le restaban atractivo.

Un fin de semana de cuelgue de última hora me anima a intentar sacarle punta. Armado de maza, cincel, escoba y taladro, subo dispuesto a poner algo de solidez en el caos de piedras inicial de la vía y limpiar algún que otro bloque encajado en la fisura.Tras dos días de curro, la vía ha quedado completamente equipada, descuelgue incluído. A pesar de la limpieza que se ha hecho de piedras y bloques, conviene tratar con “cierto mimo” las presas, porque la roca no es demasiado consistente. No obstante, con el fin de evitar sustos y porque no es plan de darse un sartenazo entrenando, los seguros están cerca unos de otros (incluso se podría hacer entera en escalada artificial).

Para repetirla son necesarias 11 cintas y es imprescindible protegerse la manos (venda o guantes recios) para el empotramiento porque la roca es muy pinchosa.

Adjunto el croquis con la graduación original de la vía. Primero, porque es suficientemente representativo de la dificultad de la vía y, segundo, por lo que tiene de histórico. Esta reseña venía en la primera recopliación que, junto a Pepe Andreu, hicimos en 1982 de las zonas de escalada del municipio de Murcia, que incluía una selección de 50 vías (ésta era el nº 48). Obsérvese que el texto está rotulado con plantilla o mecanografiado.

Croquis original de la "Fisura Half Dome" (la Campana)

Pongo también una foto.

"Fisura Half Dome" en el sector Oeste de La Campana

Después de una temporada (casi 6 meses) alejado de la roca por una tendinitis puñetera, los cuartos se agradecen (me refiero a la graduación, no a las “perras”) y son ideales para ir empezando otra vez a soltarse.

Por iniciativa de Ignacio -González-, que también quería reencontrarse con la escalada después de varios años desconectado, decidimos ir al sector de los Fruitis, en el Almorchón. Roca excepcional, bordillos hiperseguros y tranquilidad absoluta (entre otras cosas para que no te vean si hay que tirarle a alguna cinta :-) ).

Recordaba que había mogollón de posibilidades aún por equipar, así es que me echo la máquina por si acaso. El resultado es una bonita línea de 25 metros entre las vías “Mochilo” y “Pincho” plagada de buenos cazos y con algún pasito (5-).

El descuelgue no es de mosquetón sino de los que hay que soltarse para pasar la cuerda, pero no por una cadena sino por 3 puntos (2 anillas y un grillete) n’a menos.

Pongo una foto con la nueva vía y un dibujo con todas las vías del sector.

Me he permitido actualizar los grados de un par de vías.  Las he visto algo más difíciles debido a que la limpieza original de las vías pasó a la historia y algunos agujeros han desaparecido con la vegetación, así es que aprietan un pelín más.

En naranja la nueva vía (Naranjito)

Sector Los Fruitis (El Almorchón)

Son las 6:15 y no hace demasiado frío. Apenas ha helado en los alrededores del refugio. Con las linternas frontales subimos medio dormidos por la senda del río Mulhacen. La cota de nieve está alta y avanzamos rápidamente. Después hay huella, aunque la nieve está dura tras casi una semana de sol. Un encendido amanecer nos recibe llegando a la laguna de la Caldera. Aunque hay nubes, el día parece que será bueno si no es porque el café de la mañana, que con tanta gana había tomado, parece que me está haciendo más efecto de la cuenta y me obliga a hacer prolongadas “paradas técnicas” :-(

Nuestro objetivo es una ascensión que había ido aparcando desde hace mucho tiempo por una u otra causa. La cara Norte del Puntal de la Caldera, cuyo magnífico corredor es quizá el más definido de toda la sierra. Desde el collado del Ciervo hay que bajar algo más de 300 metros de desnivel por la ladera Este del Puntal para ir a buscar un pequeño paso entre escalones rocosos.

A eso de las 11 entramos en el corredor. La primera en la frente. La canal de entrada en la que pensábamos encontrar hielo sólo tiene una fina capa de nieve inestable que ni fija el piolet ni deja subir por la roca. A la derecha los muros de roca son más verticales, pero están limpios, así es que intento entrarle por ahí buscando roca limpia. ¡Sorpresa!, después de unos resaltes empinados me encuetro de frente con una estrecha goulotte rematada por un diedro. ¡ONDIAS!, ¡Qué virguería!. Reunión. ¡Sube!.

Llevamos poco material si la cosa se pone sería, pero al menos da para bajarse. La nieve que hay sobre las placas de roca sigue siendo una porquería y se viene abajo. Me viene a la memoria una pelicula de Stallone en la que clavaba el piolet en la roca, ¡eso sí que es tener fuerza! y yo aquí dando patinazos con los crampones y con la punta del piolet que se ha enganchado no sé ni dónde. ¡Al loro, tío!.

En dos largos subimos este primer zócalo de la pared. Hemos tenido que hacer abundante limpieza de piedras al subir, especialmente en las fisuras que permiten protección. Viniendo por nuestra derecha se ve claramente el “cuele” que a veces se utiliza para evitar este primer muro cuando no está en buenas condiciones (como ahora). En vez de atravesar a la izquierda hacia el corredor, decidimos seguir directamente por un terreno mixto, sin grandes dificultades pero entretenido. Llevamos algo más de 250 metros de desnivel en la pared y tenemos a nuestra izquierda la zona más definida -y estética- del corredor, donde éste se estrecha. Realmente es soberbio. La opción de seguir por la derecha no nos parece acertada, además de estar poco definida se trata de una zona escalonada de dificultad irregular. Un largo en diagonal nos deja en el corredor y en 3 largos llegamos a la cima mientras anochece. Un cielo limpio y la luna llena acuden a nuestra cita con la cumbre. Las luces de Granada y de la linea de costa adornan la noche.

Llamada urgente al refugio para que nos guarden la cena. No conozco ningún refugio donde el personal sea tan “enrrollao”. ¡Chapeau!

Lo que hemos hecho no sé muy bien si calificarlo de una gran variante o de otra vía, igual da. En definitiva, una alternativa más para subir la pared.

Ahi queda el croquis y unas cuantas fotos.

A. Canuto Norte; B. "Luna Llena"; C y D. Variantes de entrada.

Amaneciendo

Llegando a la primera reunión.

Entrando en la goulotte.

Vista desde la segunda reunión.

Peleando con la "cascarilla".

Zona alta del Canuto Norte.

La cordada: José Antonio Pastor y yo.

Older Posts »